Derribando el trono de Jezabel
Una batalla invisible
Autor: | Millan Corrales, Emerson Jair |
En tiempos de Elías, cuando Israel se hallaba dividido entre dos pensamientos y alejado del Dios verdadero, surgió una figura cuya influencia, perdura hasta nuestros días: Jezabel. Esta reina fenicia, hija de Et-Baal y esposa del rey Acab, introdujo la idolatría, persiguió a los profetas del Señor, y contaminó el altar de Dios con abominaciones paganas.
En las Escrituras, Jezabel no es solo una reina malvada del Antiguo Testamento. Representa un espíritu que trasciende épocas, un patrón de manipulación, control, seducción e idolatría que busca destruir lo que es santo. Entender a Jezabel no es un ejercicio histórico, sino una necesidad espiritual para discernir las fuerzas que actúan en nuestro tiempo
Pero más allá de su historia, Jezabel representa una realidad espiritual que sigue operando con astucia y poder destructivo en nuestra sociedad.
El propio Jesús, siglos después de su muerte, se refirió a ella en Su carta a la iglesia de Tiatira:
“Tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos…” (Apocalipsis 2:20).
Esto nos revela que Jezabel no es solo una figura histórica, sino un espíritu activo, una fuerza espiritual demoníaca que opera en las esferas de influencia —social, política, familiar y eclesiástica— con un objetivo: seducir, controlar y destruir lo que Dios ha establecido.
Vivimos en una hora profética. Las tinieblas se intensifican, la confusión crece, y la batalla espiritual es más real que nunca. En medio de esta realidad, hay un enemigo que ha operado silenciosamente, disfrazado, incluso tolerado por la misma iglesia: el espíritu de Jezabel.
Este libro no nace de un interés teológico o intelectual, sino de un peso espiritual, un clamor urgente y una visión clara que el Espíritu Santo ha encendido en mi corazón. Jezabel ya no es simplemente un personaje del Antiguo Testamento; es un sistema espiritual activo, sutil, venenoso y letal.
A través de estas páginas, te encontrarás con una revelación que quizás nunca habías considerado con la seriedad que merece; Jezabel se manifiesta en la política, en la cultura, en la familia, en los medios… pero su mayor objetivo es la iglesia. Quiere silenciar la voz profética, corromper el altar, y controlar a los siervos del Señor.
Este libro no está dirigido a los curiosos, sino a quienes tienen hambre de verdad. Es para los dispuestos a ser confrontados, sanados, liberados y alineados con el corazón de Dios. Es para líderes, intercesores, padres, pastores, jóvenes y todo creyente que desea permanecer fiel en los tiempos finales.
No escribo como un juez, sino como un centinela. No con piedras, sino con lágrimas. No para condenar, sino para encender fuego. Porque sé que aún hay un remanente santo. Sé que aún hay un pueblo que no ha doblado sus rodillas. Y sé que el Espíritu Santo está levantando una generación como Elías, que prepara el camino al Señor y que no tolera a Jezabel.
Te invito a leer con el corazón abierto. A orar mientras avanzas capítulo tras capítulo. A permitir que Dios exponga cualquier área donde este espíritu haya tenido influencia y sobre todo, a responder al llamado, ser parte de la iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga, lista para encontrarse con su Rey.
Que este libro no solo te informe, sino que te transforme, Que no solo te sacuda, sino que te empodere. Que no solo denuncie el espíritu de Jezabel, sino que despierte el espíritu de Elías en ti.