Luciérnagas ocultas
Autor: | Correa Hernández, Kelvin De Jesús |
Colaborador: | Verbel Vergara, Ignacio (Prologuista) |
“Santiago Gamboa dijo que dos años en Colombia son siete años en cualquier otro país. Yo digo que dos años en Barranquilla equivalen a cuatro en Colombia.
Muchos creen que aquí todo es folclor. Que el colorido de las carrosas de los carnavales pica en febrero y se extiende hasta la vuelta de año. Que todas las calles son una pequeña extensión de la Vía Cuarenta y la vestimenta arrebatada de los citadinos es proyección de su estado de ánimo. Pero la realidad es otra.
La ciudad tiene noches muy oscuras y frías. Así como hay parlantes estridentes en innumerables esquinas, también tiene en su interior miles de construcciones de fríos bloques que congelan no solo la sangre de los transeúntes que andan tímidamente por las calles, sino que congelan a los mismos árboles que sin importar la potente brisa que sople permanecen inmóviles.”
Así define Marlon a Barranquilla.
Él, por su parte, es un joven que está decidido a luchar. Abandonó las calles, las viejas amistades de pelas y vicios, e inició un nuevo camino en la universidad pública. Veremos aquí su lucha contra el pasado, que le respira cerca, y su esfuerzo por sobrevivir, primero como repartidor de tienda en el centro de la ciudad, luego como barbero en un sector muy diferente.
La voluntad exigida al máximo, el peso del contexto, las amistades que inspiran y otras que asfixian, y el amparo en Dios que da nuevo aliento.