Puedo yo prosperar en tiempos de crisis?
Autor: | Betancour Cadavid, Edilberto |
Este libro es apenas un abreboca a la gran oportunidad que tiene el pueblo de Dios de recibir las bendiciones que Él ha preparado; bendiciones de prosperidad y abundancia. Pero es sólo a través de un secreto a voces que podemos ser merecedores de esta bendición. Edilberto Bentacour Cadavid, como Pastor, emisario de Dios en la tierra para dar a conocer su Palabra, y ministrador de su ley, se pasea en una serie de capítulos y versículos de las Sagradas Escrituras para revelar una verdad del Padre, para ser receptores de las promesas de bendición. En una época donde las crisis económicas no son exclusivas del tercer mundo, se pone de moda la "inteligencia financiera" para salir a flote de la escasez económica que invade el presente siglo. Pero no es sólo el hecho de generar dinero y administrarlo lo que nos da el salvavidas en esta crisis, es necesario generarlo y administrarlo correctamente; pero sobre todo es tener siempre presente el principio del DAR; lo que ofrendamos, sembramos y diézmanos es lo que nos define como creyentes y verdaderos administradores de los bienes que Dios ha puesto en nuestras manos. Una ofrenda, un diezmo o una primicia en el ALTAR de Dios, es un seguro de vida ante cualquier crisis; es un cheque al portador que puede ser cobrado en cual-quier momento o circunstancia de nuestra vida. Dios es un Dios perfecto, y al enseñarnos el principio de DAR, lo hace con una sola intención, aprender a ADMINISTRAR lo que EL mismo nos da. El autor en este libro, nos enseña un factor importante del diezmo, ese 10% que ponemos en el Altar, es lo único que nos queda del 100% que recibimos en un salario. Realmente es la semilla segura para nuestra vida, la de nuestros hijos y generaciones venideras; lo demás que consideramos nuestro, o sea el 90%, se diluye en lo que nos impone la sociedad en la que vivimos. Es sin dudar que este libro, nos hace entender que podemos ser prósperos aún cuando nuestra ciudad, país, continente o el mundo entero se halle en crisis, porque aunque Dios quiera prosperarnos, somos nosotros mismos, los que permitimos que su bendición llegue a nuestra vida. A través de la siembra hacemos extender su Reino en la tierra y es así como Él mismo se encarga de que nuestra economía siempre esté floreciendo.