Embrujo de Versos
Autor: | Villamizar Benitez, Simón |
PRÓLOGO En hora buena, SIMÓN VILLAMIZAR BENITEZ, deja ver su poemario, caracterizado por una lírica expresiva y prodigiosa, emanante de gratas reminiscencias, en donde los afectos se amalgaman en espontánea sincronía, formando un relicario custodio de sus caros sentimientos maternales, afectivos y solariegos. Como innato exponente de su estirpe, le rinde culto a la naturaleza, representada entre otros en el Rio de la Patria, el Magdalena, el mismo, que a su Pinto Viejo “marcó con visibles cicatrices, reflejo indeleble de sus devastadoras crecientes, y lo dejó con su aire de nostalgia y de esperanza dormida”. En prosa magistral inmortaliza el Viejo Árbol de Totumo, plantado a la vera del camino real, saludado por el arriero a su paso, allí queda esperanzado que su vecino el Cañaguate, lo ilumine con su destellante amarillo decembrino cuando florezca. Un repaso al trabajo literario de Simón Villamizar, advierte que la poesía es la hija mayor de la palabra. Es el encuentro de sentimientos impulsados por recuerdos agolpados en los pliegues del alma, informados de subjetivizaciones etéreas. Que la poesía es en síntesis la expresión sentida de la belleza, manifestada en verso o en prosa. Con este sentido canto a la Esperanza, a la Gratitud, al Amor, a la Luna, a la Indiferencia… entra Simón Villamizar, al parnaso de Colombia por la puerta grande, y no hay duda seguirá cultivando, dado su brillante ingenio. Y en su continua búsqueda de "Ausentes", tropezará con la "Danzante" y le susurrará al oído: “Pareces un ébano danzarino como cubierta con miel, se me eriza hasta la piel cuando te veo en el camino” FERNANDO ARRIETA CHARRY Ex Magistrado Tribunal del Magadalena Santa Marta, Miércoles 13 de junio de 2012