Interrupciones y una voz para el canto, el Carnaval de Riosucio Tomo III
| Autor: | Bueno Rodríguez, Julián |
| Colaborador: | Usma Vasquez, Janeth (Director) |
El Carnaval de Riosucio sigue un formato de teatro cantado, de gran madurez en el arte del disfraz, según libreto colectivo y espontáneo elaborado por matachines poetas que brotan del folclor y se vuelcan a lo popular. Cada edición del Carnaval de Riosucio es única e irrepetible, ya que es combinación de historia y tradición en marcha desde el surgimiento de la fiesta en 1847.
Tiene lugar cada dos años. Esta periodicidad es uno de sus distintivos y se cumple desde 1959. Pero alguna vez fue anual.
En efecto, lo fue hasta 1933. ¿Qué sucedió entre ese año y el 59? Mientras la violencia política se recrudecía en la nación, la Segunda Guerra Mundial hizo sentir su impacto. Dice el pensador riosuceño Otto Morales Benítez:
“Solamente en la época de la violencia se suspendió el Carnaval. Como estábamos heridos, con el ala de la muerte rozando la frente de tantos hogares, no existía voz para el canto.”
Esa voz para el canto fue la voz de todos, y en aquellos veintitrés años sonó siete veces. El pueblo defendió la existencia de su fiesta con tenacidad dramática. Este libro despliega las ediciones que se llevaron a cabo en tan adversas circunstancias. Interrupciones y una voz para el canto arranca del olvido momentos magistrales de la festividad caldense debidos al estro de carnavaleros insignes como Luis Ángel Mendoza, Carlos E. Gil, y el anónimo bardo Juan Pueblo, de acentos definitivos.
Julián Bueno Rodríguez entrega así el tercer tomo de su obra El Carnaval de Riosucio: devuelve la memoria del pueblo riosuceño a sus depositarios y a todo aquel que quiera penetrar su entraña misma.