Garra de Piedra
| Autores: | Salge Ferro, Manuel Arenas Guerra, Luis Fernando Correal Zambrano, Maria Carolina |
Este es un espacio para hacer confesiones. La primera es que, para mí, dibujar es un pasatiempo que me produce mucha felicidad. Encuentro gran satisfacción en dedicar tiempo para contemplar lo que veo y registrarlo a través de líneas y colores. Y cuando dibujo en la calle, en muchas ocasiones busco monumentos, pues los considero todo un reto por sus formas, por la manera como se aposentan en el espacio para ser admirados, o por ser unos habitantes silenciosos que disfrutan del sol o de la lluvia.
Otra confesión: El príncipe feliz, de Oscar Wilde, es uno de esos relatos que más he apreciado desde que era pequeño. La relación tan profunda que se dio entre la golondrina y la escultura, y el sacrificio de ambas por hacer del Mundo un lugar mejor, me han cautivado profunda e irremediablemente. Y recuerdo que por entonces me hacía preguntas tipo, si pudiera hablar con un monumento, ¿qué me diría este? ¿Podríamos tener una relación de amistad, admiración, respeto y camaradería? ¿Qué me pediría que hiciera por él? ¿Lo haría gustoso?
Y entonces, tantos años después, la invitación que me hace Manuel me pone de frente ante la posibilidad de juntar estas dos confesiones que acabo de hacer: hablar con los monumentos mientras los observo y los dibujo. Claro, no me han pedido nada, pero sí me han dejado saber cómo son, qué o a quién representan, si están solos o si son visitados asiduamente por las aves o por otros humanos, cómo cambian sus colores y texturas con la luz del sol o con los nubarrones bogotanos, en la mañana o en la tarde. Y he sido feliz. Por esto, agradezco que Manuel y Carolina me invitaran a aportarles en este juego con mi pincel, mis rapidógrafos y las acuarelas, y a Ignacio por acompañarme, también, en algunas de las salidas a visitar a esos monumentos que pueblan a Bogotá.