Subasta de angustias
No voy a voltear.
Háblame de espaldas, acércate lo suficiente, hasta que te sienta.
Cuida mi silencio, espera... estaré callada, tímida y veraz.
No seré yo por siempre.
Pero seré yo por esta vez, y eso será más que suficiente en el
tiempo que nos toca.
Quédate cerca, apoya tu pecho sobre mí, aguanta, quiero sentirte.
Respira hondo el perfume de mi cuerpo hasta convertirte en un
peón silencioso y fiel.
Sácame las alas, no las necesito, quiero quedarme a tu lado.
Todo es ahora, el momento que cae en nuestras mentes, el instante que resuena ya ha pasado.
Si tan solo recordáramos esto seríamos por siempre afortunados.
Levántame el pelo, hace calor.
Ya sé, no me contradigas, afuera es invierno todavía y la casa
está fría.
Ojalá sea hoy la mujer que esperas encontrar, y ojalá seas tú el
hombre que la encuentre y la sorprenda.
Ve despacio, bésame los hombros y libera mi carga, mi cansancio y los reproches.