Fragmentos de piedra
Cuatro historias, cuatro ruinas, un mundo
| Autores: | León Rodríguez, Diego Fernando Atencio Castrillo, Alicia María Zabaleta Puello, Ricardo Alberto |
El resultado de la experiencia humana sobre la faz de la Tierra puede llegar a recopilarse a partir de la historia, narrada en función de los acontecimientos que han tenido lugar en un espacio y tiempo específico. Los vestigios materiales producto de estos sucesos son un elemento que puede verse, no solo como el producto restante del pasado, sino por el contrario, la evidencia de una nueva narrativa hacia el tiempo presente y futuro. Por este motivo, surge una
condición fascinante y una intención por explorar, la relación que existe entre lo que puede narrar un vestigio, es decir, una ruina, y lo que es contado.
Diversos teóricos han propuesto formas de interpretar el significado y valor de una ruina, entre las cuales destacan: a partir de la belleza en su caducidad,
como evidencia de la condición humana y al ser testigos de la derrota. La belleza en la caducidad, propuesta por el escritor británico John Ruskin, en su tratado Las siete lámparas de la arquitectura manifiesta lo siguiente, en arquitectura: esta belleza añadida y accidental suele ser incompatible con la conservación del carácter original; por tanto, es en su caducidad donde se busca lo pintoresco. Consiste, según parece, en las ruinas. Consiste únicamente en lo sublime de los
estragos y de las rupturas, en lo sublime de la pátina o de la vegetación que asemeja la arquitectura a las obras de la naturaleza y le otorgan el color y las formas que universalmente apetece la vista del hombre (Ruskin, 1956).