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ISBN 978-628-02-1800-7

El cazador, encontrando la amistad
Encontrando la amistad

Autor:Avendaño Sierra, Jhon Bayron
Editorial:Avendaño Sierra, Jhon Bayron
Materia:27626 - Bibliotecas para niños
Clasificación Thema::Y - Infantil, juvenil y educativo
XY - Viñetas cómicas y tiras de cómics
Público objetivo:Infantil / Juvenil
Disponibilidad:Disponible
Estatus en catálogo:Próxima aparición
Publicado:2025-12-01
Número de edición:1
Número de páginas:50
Tamaño:20x15cm.
Precio:$40.000
Encuadernación:Tapa blanda o bolsillo
Soporte:Impreso
Idioma:Español / Castellano

Reseña

En una noche oscura, con nubes cargadas y relámpagos que iluminaban el cielo, Jorge caminaba lentamente por su barrio. Llevaba dos bolsas del mercado que pesaban en sus manos. Al llegar a su casa, una vivienda antigua de muchas habitaciones donde había vivido solo durante años, entró y descargó las compras en la mesa de la cocina. Luego se dirigió a la sala, se recostó en su sillón favorito para ver televisión, y poco a poco, el sueño lo fue venciendo, hasta que sus ronquidos comenzaron a resonar con fuerza creciente.
A lo lejos, entre el duermevela, percibió un ruido en la cocina. Se levantó, empuñó un palo con decisión y abrió la puerta de la cocina. Sus ojos se fijaron en la mesa, donde algo se movía...
(Rosita, una hermosa media, un calcetín de cuatro años de edad que habitaba la casa. Rosita conocía muy bien a Jorge, aunque Jorge a ella no; solo la había escuchado ocasionalmente).
Al verse descubierta, Rosita soltó un grito estremecedor y escandaloso, y de inmediato salió corriendo para esconderse. Jorge, furioso al ver su mercado desordenado, levantó un palo con la intención de golpear a Rosita, pero no lo logró. Sin embargo, alcanzó a sujetarla con los dedos, pero Rosita fue más hábil y logró escurrirse por un pequeño agujero en la cocina.
Lleno de rabia y desesperación, Jorge salió rápidamente de la cocina. Poco después, reapareció disfrazado de guerrero, con un casco improvisado y arrastrando con esfuerzo una enorme aspiradora.
Conectó la ruidosa y vieja aspiradora, y con una carcajada de triunfo, introdujo el tubo por el agujero donde Rosita se había escondido. Después de un rato, logró sacar a Rosita, y se desató una lucha intensa y desafiante entre Jorge y la pequeña media.
Rosita, exhausta, fue perdiendo fuerzas, hasta que la aspiradora finalmente la atrapó.
Al ver que había logrado su cometido, Jorge miró a Rosita y sonrió victorioso. En ese mismo instante, la aspiradora succionó a Rosita. Jorge se asustó; la máquina comenzó a traquetear y a echar humo. Hubo un cortocircuito, y el susto de Jorge fue aún mayor.
La aspiradora, después de un momento, se calmó. Jorge se acercó lentamente y la abrió. En el fondo, Rosita yacía sucia entre la mugre, sin dar señales de vida.
Jorge la sacó con suma delicadeza, la miró, pero Rosita no respondía. Jorge la acercó a su pecho y soltó un grito de profundo dolor: "¡NOOOOOO!"
Pasó la noche, y de pronto, se escuchó algo en el baño. Era Jorge, que lavaba algo mientras parecía cantar. Sí, era Jorge, cantando y bañando a Rosita en el lavamanos. Rosita estaba contenta y sonreía.
Mientras seguía bañando a Rosita, Jorge notó que le faltaba un ojito. De inmediato, se quitó un botón de su camisa y, con gran destreza, se lo pegó.
Jorge alzó a Rosita en la palma de su mano para ver cómo le había quedado el ojito.
Rosita quedó muy feliz, pero se sentía cansada y soltó un gran bostezo. Jorge comenzó a arrullarla y a cantarle, y mientras le cantaba, Rosita se fue quedando dormida. Jorge siguió cantándole, muy feliz con su nueva amiga.
Fin.

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