Maligno
| Autor: | Bolaños, Jeison Leandro |
| Colaboradores: | Cid Zamora, Yedenira (Editor Literario) Parodi Quiroga, Aaron (Coordinador Editorial) Bogoeva, Eva (Prologuista) |
Maligno, un título que, nada más incrustarse en la mirada, perturba el espíritu, porque te ubica ante el espejo de lo indecible, pero tan real y presente en nuestro interior: el cúmulo de matices del miedo, junto a la evocación de su origen, el espíritu del mal, que posee nombres y aspectos diversos según la latitud geográfica, la creencia idiosincrásica y la experiencia vital de cada ser humano. En el universo imaginario de Jeison, su nombre aparece sin divagación: Yum Kimil. Una oscura deidad maya que se yergue de escarlata en la misma portada de fondo carbón. Rojo y negro, como en Stendhal y su eje simbólico —autenticidad y pasión frente a obediencia y prudencia—, pero en Jeison el maligno mora en todo. Rojo, porque Yum Kimil es energía impetuosa que obnubila la cordura y tiñe de sangre la irreverencia rebelde, enferma de locura los sentidos de sus presas, como en “La comezón infinita” o “Nahual”. Negro, porque la deidad oscura respira también en la sumisión y en la renuncia, como en “El embuste” o “Camino a oscuras”; igual que en la hipocresía y en la ambición fría, como en “Largo y oscuro” o “El reflejo”, lo mismo que en la represión del amor y de la pasión, como en “Restos de un corazón hallados junto a un manuscrito”, e incluso en la incomprensión y en la espera, como en “El girasol” o “Bajo el puente”.