Experiencias de la Práctica Clínica: El rostro oculto de lo humano
El presente libro da cuenta del trabajo realizado por psicólogos practicantes en su formación de pregrado y sus respectivos asesores. En él, se articulan historias, teorías y perspectivas respecto a la psicología clínica, recogiendo lo más humano de esta praxis. Esta es una investigación autorreferencial que, por la vía del self personal y profesional, muestra cómo los estudiantes de psicología logran articular su práctica a una experiencia más profunda de sí mismos, lo que les permite la posibilidad de cambiar, pensarse, rehacerse y sobre todo reconocerse y afirmarse en sus decisiones. Este trabajo no puede más que evocar el hermoso arte oriental conocido como kintsugi. Aquí la historia de este:
Cuenta la leyenda que el sogún Ashikaga Yoshimasa, general del ejército del Japón en el siglo XV, rompió la vasija donde vertía su té, la cual le era muy preciada. Entonces la envió a China para que fuera reparada, ya que los artesanos chinos tenían fama de ser muy buenos en el arte de la restauración. Sin embargo, el resultado no agradó a Yoshimasa, pues al parecer el arreglo estaba hecho con unas grapas metálicas que, además de ser insuficientes para cumplir la misión, eran bastante feas a ojos del general. Así que buscó entre los artesanos del Japón quién pudiera reparar su apreciado jarrón. Tras varios intentos, un grupo de artesanos encontró una forma particular de reparar objetos usando laca y polvo de oro; y así nació el kintsugi. Yoshimasa quedó tan satisfecho que se encargó de popularizar esta forma de reparación de objetos de porcelana, tanto que se constituyó en un arte en sí mismo.